El 8 de marzo de 2026 no es una fecha más en el calendario electoral colombiano. Es el momento en que el país decidirá si quiere mantener ese anacronismo democrático llamado "separación de poderes" o finalmente abraza la eficiencia del hiperpresidencialismo tropical. Porque, seamos honestos, ¿para qué tener tres poderes cuando uno solo puede hacer todo el trabajo?
Según el analista Mauricio Gaona, con esa tendencia tan suya a la dramatización, "Colombia enfrenta los riesgos más determinantes en su historia". Y por una vez, un analista político podría no estar exagerando. Porque si el petrismo logra mayoría en el Congreso, estaremos ante la consolidación de lo que podríamos llamar el "Congreso de Bolsillo": legisladores que caben cómodamente en el bolsillo presidencial, sin necesidad de cirugía de reducción.
La Constituyente: El Premio Gordo Electoral
La constituyente no es solo una promesa de campaña del petrismo; es el Santo Grial, el One Ring, la Estrella de la Muerte de la política colombiana. Con ella, todo es posible: reelección presidencial, eliminación de contrapesos democráticos, y la capacidad de reescribir las reglas del juego en tiempo real.
Es como tener un control remoto universal para la democracia: con el botón correcto, puedes cambiar de canal constitucional, subir el volumen del poder presidencial, o directamente apagar la separación de poderes. Todo desde la comodidad del poder ejecutivo.
"El 8 de marzo no se elige Congreso — se decide si Colombia tendrá uno. La constituyente es el premio gordo del petrismo." - Verdad incómoda que nadie quiere mencionar en voz alta
3.144 Aspirantes: La Democracia Como Reality Show
Con 3.144 aspirantes para Senado y Cámara, las elecciones de marzo parecen más un casting masivo para "La Voz Colombia: Edición Legislativa". Cada candidato con su historia de superación, sus promesas de cambio, y su capacidad variable de mantener independencia frente al poder presidencial.
La diferencia con un reality show normal es que aquí los concursantes no compiten por fama y dinero (bueno, sí por dinero), sino por el privilegio de convertirse en extensiones legislativas de la voluntad presidencial. Es como American Idol, pero para futuros empleados del ejecutivo.
Los Indecisos: 30% de Esperanza Democrática
El 25-30% de indecisos según las encuestas representa la última línea de defensa de la separación de poderes. Son como los últimos jedis de la democracia colombiana: pocos, confundidos, pero con el poder de decidir el destino de la galaxia republicana.
Estos indecisos enfrentan una decisión existencial:
- Opción A: Votar por candidatos independientes y mantener el riesgo de la ingobernabilidad democrática
- Opción B: Votar por el oficialismo y garantizar la gobernabilidad autocrática
- Opción C: No votar y dejar que otros decidan si Colombia mantiene su democracia defectuosa o la cambia por una autocracia eficiente
El Departamento Legislativo del Ejecutivo
Si el petrismo logra mayoría, el Congreso se convertiría en lo que en el sector privado llamarían una "dependencia" del ejecutivo. Imagine la eficiencia: el presidente propone una ley el lunes, el "Congreso" la aprueba el martes, y el miércoles ya está funcionando. Sin debates innecesarios, sin oposición molesta, sin esa pérdida de tiempo llamada "deliberación democrática".
Sería la materialización del sueño de eficiencia gubernamental: un solo cerebro (presidencial) comandando múltiples brazos (legislativo y judicial). Es como tener un pulpo político, pero más centralizado y menos democrático.
Manual de Supervivencia Democrática
Para aquellos nostalgia por los viejos tiempos cuando el Congreso a veces le decía "no" al presidente, aquí una guía de lo que podrían perder:
Función legislativa independiente: Esa extraña costumbre donde los congresistas ocasionalmente leían las leyes antes de votarlas
Control político: Ese ritual arcaico de preguntar al gobierno por qué hace lo que hace
Debate público: Esos espectáculos donde diferentes opiniones se expresaban libremente
Contrapesos institucionales: Esa molesta tradición de limitar el poder absoluto
"En el nuevo modelo de democracia, el debate es un lujo innecesario. La eficiencia exige unanimidad, y la unanimidad exige control." - Manual no oficial del hiperpresidencialismo moderno
La Oposición: Últimos Mohicanos del Pluralismo
Los candidatos de oposición enfrentan una tarea titánica: convencer a los colombianos de que la democracia, con todos sus defectos y lentitudes, sigue siendo preferible a la autocracia eficiente. Es como vender un carro usado cuando la competencia ofrece un Tesla gratis (financiado por el Estado, claro).
Su mensaje es complicado de vender: "Voten por nosotros para que podamos seguir discutiendo, debatiendo, y ocasionalmente bloqueando las iniciativas presidenciales". No es exactamente el eslogan más sexy de la historia electoral.
El Timing Perfecto: Elecciones en Momento Crítico
Estas elecciones llegan en el momento perfecto para el petrismo:
- Popularidad presidencial: Consolidada entre sus bases
- Narrativa de persecución: Perfeccionada después de 4 años de práctica
- Escándalos de corrupción: Convertidos en combustible de victimización
- Oposición fragmentada: Dividida entre múltiples candidatos y egos
Es como jugar ajedrez cuando tu oponente está distraído viendo TikTok: técnicamente es una partida justa, pero las probabilidades están claramente inclinadas.
Escenarios Post-8 de Marzo
Escenario A - Mayoría Petrista: Constituyente en 2027, reelección presidencial posible, democracia colombiana archivada en el museo de antigüedades políticas
Escenario B - Congreso Dividido: Continuación del actual modelo de confrontación, con ocasionales momentos de gobernabilidad interrumpidos por crisis constitucionales regulares
Escenario C - Mayoría de Oposición: Escenario tan improbable que ni vale la pena analizar, como encontrar un político honesto en época electoral
La Decisión Final: ¿Democracia o Eficiencia?
El 8 de marzo, los colombianos tomarán una decisión que nuestros bisnietos estudiarán en los libros de historia (si es que en el futuro todavía se permiten libros de historia críticos). Será el día en que decidamos si queremos seguir con esa democracia incómoda, lenta e imperfecta, o si finalmente adoptamos el modelo de autocracia ilustrada tropical.
Porque al final del día, la pregunta no es si Petro quiere más poder —obviamente lo quiere—, sino si los colombianos estamos dispuestos a dárselo. Y basados en los últimos cuatro años, la respuesta podría sorprender a muchos, pero no debería sorprender a nadie.
El 8 de marzo sabremos si Colombia eligió el futuro democrático o si decidió que la democracia era muy complicada para un país que prefiere las cosas simples. Como un presidente que nunca se equivoca, nunca es responsable, y nunca necesita contrapesos.
Porque después del 8 de marzo, una cosa es segura: Colombia no será la misma. La pregunta es si eso será algo bueno o algo que nuestros hijos nos reprocharán en el futuro, si es que en ese futuro todavía se permite reprochar cosas.


