¡Señoras y señores, niños y niñas! Bienvenidos a la tercera temporada del espectáculo más exitoso de Colombia: "El Circo del Salario Mínimo", donde cada acto termina con decretos tumbados, victimización presidencial y, como número final, una nueva temporada garantizada. El show debe continuar, especialmente a tres semanas de las elecciones legislativas.
En el acto más reciente, el Consejo de Estado le dio 8 días a nuestro maestro de ceremonias favorito para presentar una nueva regulación salarial. Y sorpresa: ¡Petro ya tiene "nueva propuesta"! Porque nada dice preparación seria como tener la solución lista antes de que terminen de explicarte el problema.
Acto I: El Espectáculo Nunca Termina
Para aquellos que se perdieron las dos primeras temporadas, aquí un resumen:
Temporada 1 (2023): Decreto salarial → Consejo de Estado lo tumba → Petro culpa al establishment
Temporada 2 (2024): Nuevo decreto → También tumbado → Más victimización
Temporada 3 (2026): "Nueva propuesta" + elecciones a la vuelta de la esquina = Perfect timing
Es como esas series de televisión que nunca resuelven el misterio principal porque cancelarían el show. ¿Para qué solucionar el salario mínimo cuando el conflicto es tan redituable electoralmente?
"Petro no quiere resolver el salario — quiere la pelea. El conflicto es la campaña. Cada decreto tumbado es una oportunidad de victimizarse." - Analista político con síndrome de lucidez aguda
Acto II: Los Artistas del Ring Electoral
En la esquina izquierda, representando al Pacto Histórico, tenemos a Mafe Carrascal, quien desplegó su repertorio completo contra Paloma Valencia y Mauricio Cárdenas, calificándolos de "oportunista y pusilánime". Porque nada dice debate económico serio como los insultos personalizados.
Carrascal, con la elegancia de un luchador de catch, demostró que en el circo petrista no solo importa el espectáculo, sino también la calidad de los insultos. "Oportunista y pusilánime" suena como el título de una telenovela de RCN, pero aparentemente es análisis económico de alta gama.
El Plazoletazo: Solo el Primer Acto
El plazoletazo de enero, ese momento mágico donde miles de colombianos salieron a defender el salario mínimo en una manifestación que casualmente coincidió con el inicio de campaña electoral, fue solo el aperitivo. El plato fuerte viene ahora, con elecciones a 20 días y la necesidad urgente de mantener la narrativa del "gobierno perseguido por las élites".
Es marketing político de precisión suiza: cada protesta, cada decreto tumbado, cada nueva propuesta está cronometrada para máximo impacto electoral. Es como una campaña publicitaria, pero financiada con recursos públicos y disfrazada de política económica.
Acto III: La Mecánica de la Victimización Perpetua
El genio del show consiste en convertir cada fracaso legislativo en combustible electoral:
1. Proponer decreto inconstitucional: "Vamos a ayudar a los trabajadores"
2. Esperar a que lo tumben: (Esto es predecible como el amanecer)
3. Victimizarse: "Las élites nos atacan"
4. Convocar manifestaciones: "El pueblo nos defiende"
5. Repeat: Hasta el día de las elecciones
Es un modelo de negocio perfecto: mientras más le tumben los decretos, más votos consigue. Es como un artista que se vuelve más famoso cada vez que lo critican, pero aplicado a la presidencia.
"Cada decreto tumbado es una victoria electoral disfrazada de derrota judicial." - Observador del circo político colombiano
Los 8 Días del Génesis Electoral
El Consejo de Estado, en su inocencia judicial, cree que 8 días son suficientes para que Petro presente una regulación seria y constitucional. Es como pedirle a un mago que haga desaparecer un elefante, pero esta vez sin trucos.
Por supuesto, Petro ya tiene lista su "nueva propuesta". Porque cuando has perfeccionado el arte de escribir decretos para que los tumben, la velocidad de producción aumenta considerablemente. Es economía de escala aplicada a la legislación populista.
El Elenco Secundario: Valencia vs Carrascal
Mientras Paloma Valencia intenta explicar conceptos como "constitucionalidad" y "viabilidad económica", Mafe Carrascal responde con el argumento irrefutable del "oportunista y pusilánime". Es el equivalente político de un debate entre un economista y un comentarista de fútbol: técnicamente ambos hablan español, pero no necesariamente del mismo tema.
Mauricio Cárdenas, ex-ministro de Hacienda, probablemente está en su casa calculando el costo fiscal de cada nuevo decreto y preguntándose si debería haber estudiado circo en lugar de economía. Sería más útil para entender la política colombiana actual.
El Público: Entre el Cansancio y la Costumbre
Los colombianos, después de tres temporadas del mismo show, hemos desarrollado inmunidad al drama salarial. Es como ver la misma telenovela repetida: ya sabemos que el protagonista va a sufrir, que el villano nunca va a pagar, y que el final siempre es "continuará mañana".
El rating de credibilidad ha bajado tanto que ya ni siquiera fingimos sorpresa cuando anuncian una "nueva propuesta". Es como cuando tu ex te dice que "esta vez va a ser diferente": técnicamente posible, estadísticamente improbable.
Temporada 4: Ya en Pre-Producción
Porque seamos honestos: esta "nueva propuesta" también será tumbada. Y cuando eso pase, Petro tendrá lista su reacción: más victimización, más culpas al establishment, más manifestaciones, y por supuesto, la promesa de una "nueva nueva propuesta" para la próxima temporada electoral.
Es el Netflix de la política colombiana: contenido infinito, calidad cuestionable, pero siempre hay algo nuevo que ver. Y como todo buen show de entretenimiento, el público sigue pagando la suscripción (vía impuestos) aunque ya no crea en el producto.
Mientras tanto, los trabajadores colombianos siguen esperando un salario mínimo que refleje la realidad económica del país, no las necesidades electorales del gobierno. Pero hey, al menos tenemos entretenimiento garantizado cada temporada electoral.
Porque en el circo del salario mínimo, lo único mínimo es la probabilidad de que alguna vez se resuelva el problema. El show, en cambio, es máximo.



